Preámbulo

Uno de los Usos más antiguos (siglo XV) que dieron lugar a la última compilación de las Constitucions y altres Drets de Cathalunya llevada a cabo en el año 1701 nos recuerda: «Cada nación escoge su propia ley.»
En cumplimiento de aquel mandato de nuestros antepasados, el pueblo de Cataluña, plenamente consciente de que todos los poderes de la nación emanan de la voluntad libre y soberana de los ciudadanos, ha decidido promulgar esta Constitución con el objetivo de garantizar la igualdad ante la ley, proteger la dignidad humana, asegurar la separación de poderes, fomentar la democracia participativa y respetar los valores fundamentales que recogen la Declaración Universal de Naciones Unidas de 1948, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1977, los Tratados de la Unión Europea y la Carta de la Tierra aprobada en el Fórum Mundial de Río de Janeiro en el año 1997.
Los catalanes, actuando con plena libertad, sabedores de que nuestra historia así lo pide desde que en el año 1714 fueran abolidas nuestras Constituciones y derechos vigentes desde el 1481, y reivindicando con firmeza y orgullo nuestro pasado, afirmamos la existencia actual de la identidad nacional catalana, y conscientes de que el poder de una nación emana única y exclusivamente de su pueblo, promulgamos esta Constitución, y declaramos solemnemente que somos hermanos de todos los pueblos, que buscamos la fraternidad, la amistad y el respeto de todos ellos, y que con la fuerza de nuestra sincera voluntad ofrecemos la plena cooperación en el desarrollo y la garantía de los derechos fundamentales y las libertades para todos los habitantes del mundo en todos los pueblos de la Tierra.